TEXTUALES
jueves, 8 de septiembre de 2022
CUENTOS CORTOS
PIZZICATOS
ÖĞLEDEN/POR LA TARDE
Montañas borrosas,
Tejados repletos
Y una toalla que se mece al viento.
El niño durmiendo
Y la humedad azotando.
La tarde empieza
Y el agua fresca le acaricia las piernas
Pocos días para recordar
Unos días para volver.
El cruce de civilizaciones está en sus retinas
Y aún no lo saben.
Iyi akşamlar, se escucha;
Hasta que caiga la noche.
Otra comilona nos espera
Pero el hambre está saciada.
Se huele el té, pero sigo con mi café.
El dulce pan lo echaré de menos.
Silenciosa tarde
Que durará lo que los niños quieran.
Ella se fue al encuentro de su abuela,
Querida, extrañada, parte de su alma.
Siente que pronto no estará,
Pero estará para siempre, ella eso aún no lo sabe.
NO QUEDA IMPERIO
En este lugar se da la pantomima,
La multitud se acepta por incomodidad,
Unos creen en todo y otros en nada,
Solo viven sus vidas sin más.
Ni siquiera andan al mismo ritmo.
Se deleitan con la misma música
Pero esquivan sus miradas,
Si no lo hacen, resurge el odio,
La incomprensión y la extrañeza.
Andan como caballos con anteojeras.
Comparten agua, comida y té,
Pero nada más, ni la tierra que pisan
Se asemeja a sus deseos.
Viven lo que les toca y
va la mayoría sin fortuna a la deriva.
Lo que queda del imperio
Lo cercenó la vanidad,
La santidad los confunde
Tanto si la llevan dentro
Como si la desdeñan.
EL GUITARRISTA
Tus ojos resplandecen,
Y miran más allá de nosotros.
El público respira y
Atisba esperanza.
Tu talón marca el ritmo,
Las olas en tu pantalón
Lo acorralan
Y las yemas se escurren.
El gentío en sus casas,
Y los ojos abiertos y la boca también,
Todos se revuelven en la penumbra
Se vuelven grises.
Y bajo tus pies el color
El rojo pálido y al ladrillo ardiente.
Estás en el tejado y luz bajo tus pies,
el cielo desborda sobre ti.
Ya no escuchas la melodía,
Solo tus jadeos, y el sudor.
El cielo, las nubes y las cabezas se enredan.
Y los tejados y el techo.
LA POSTURA
¡Ay! Cuando estás así; sentado.
Ensimismado con el destello del monitor,
la mano sobre la mesa
y la otra pedestal de tu cabeza.
La ciudad tras tu espalda; regia.
Y sus luces picotean tu pared,
son como aves, que sobrevuelan
los edificios, estatuas en vigilia.
No dejas de leer la misma línea; estupor.
Y el final te parece un principio.
La pequeña lámpara parpadea,
Se apaga y así tus ojos.
Tu mano es ya almohada; cómoda.
Y tus codos reposan sobre suave colchón.
El temblor se detiene,
Y un último arrebato te sobresalta.
RUTINA ELEMENTAL
CUENTOS CORTOS
SOLA Permanecía con la mirada fija en su café. Sus ojos estaban vidriosos; si el café hubiera podido hablar nos diría cuanta pena atesora...
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Ö Ğ LEDEN / POR LA TARDE Montañas borrosas, Tejados repletos Y una toalla que se mece al viento. El niño durmiendo Y la h u medad azot...
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SOLA Permanecía con la mirada fija en su café. Sus ojos estaban vidriosos; si el café hubiera podido hablar nos diría cuanta pena atesora...